Perder peso de forma saludable
Para entender esto, hay que tener clara una cosa; si se come más de lo
que se quema hay sobrepeso, y si se come menos de lo que se quema hay perdida
de peso.
A veces se ponen en practica dietas extremas bajas en calorías o en
algún macronutriente y esto no beneficia al cuerpo. Al principio de estas
dietas se nota una gran perdida de peso/volumen, pero lo que se pierde no es
grasa acumulada, sino líquidos asociados a las reservas de glucógeno Pero en cuánto se vuelve a la normalidad, se
recuperan estas reservas y el peso/volumen perdido.
Otra consecuencia de las dietas hipocalóricas es que se reduce el ritmo
metabólico basal (RMB). El RMB son las calorías que gasta el organismo en
mantener estables las constantes vitales. Esto hace que el organismo entre en
modo ahorro, reduciendo al máximo el consumo de energía y se vuelve más lento.
Esto impide la eliminación de grasa porque la energía para mantener las
constantes vitales se obtiene de la lipólisis (quema de las grasas). Para
perder peso hay que aumentar el RMB para promover la quema de grasas
invirtiendo este proceso.
Por este tipo de cosas hay que evitar estas dietas extremas y llevar
una alimentación sana y variada, para que el cuerpo no tenga que recurrir a
estos sistemas de defensa. A continuación ofrecemos las pautas a seguir para
perder peso de forma saludable y fácil.
Hay que reducir el aporte calórico de forma progresiva para que el
organismo se adapte a los nuevos hábitos y necesidades. Hay que tener paciencia
y ser constante porque los resultados se ven a largo plazo. De esta forma, el
organismo no sufre cambios radicales que le hacen recurrir a los sistemas de
defensa.
Las mujeres deben aportar un mínimo de 1200 kcal/día y los hombres 1700
kcal/día que son sus RMB. Por debajo de esas cantidades se pierde masa
muscular.
Hay que aportar al cuerpo las cantidades necesarias de macronutrientes.
Si no se puede a través de la alimentación, se pueden obtener mediante
suplementación. Cuándo se empieza una dieta para perder peso, al principio
siempre suele faltar algún nutriente hasta que se aprende a cubrir las
necesidades. Por esto se puede recurrir a suplementos de vitaminas y minerales como
hierro o calcio, proteínas, aminoácidos, etc.
Para que no se produzca ningún déficit de nutrientes hay que comer de
todos los grupos de alimentos abundantemente y esto supone una gran ingesta
calórica. Cuántas más calorías se consumen, menos riesgo de déficit y mayor
variedad de alimentos. Por esto lo ideal es hacer 5 comidas diarias para poder
repartir las cantidades de nutrientes y además, hacer más comidas representa un
trabajo extra para el organismo, ya que el proceso digestivo, metabolización y absorción
de nutrientes consume más calorías.
El mejor momento para comer es cuándo no se tiene hambre porque se
controla más lo que se come. Al estar un periodo de tiempo sin comer, bajan los
niveles de glucosa y aparece la sensación de hambre, en ese momento hay mayor
riesgo de "darse un atracón" y comer cosas inapropiadas. Esto pasa
porque hasta que no suban los niveles de glucosa, el hipotálamo no lo detecta y
no se produce la sensación de saciedad. Los responsables de producir la sensación
de saciedad están en las paredes del estómago, que se estimulan cuándo se
ingieren alimentos y en el hipotálamo que se estimula cuando los niveles de
glucosa en sangre se restablecen. Cuándo estos dos mecanismos se anulan ya es
tarde porque se ha comido demasiado, por esto es mejor comer sin hambre.
Estos son algunos de los beneficios de comer frecuentemente:
Aumenta la variedad de alimentos a consumir
Reduce la posibilidad de padecer algún déficit
Sensación de bienestar
Aumenta el ritmo metabólico basal (RMB)
Evita descenso de los niveles de glucosa
Evita la sensación de hambre
Mejor metabolización de los alimentos y asimilación de nutrientes
Evita el exceso calórico y la acumulación de grasa de reserva.
Formas de reducir las calorías:
Si una persona quiere reducir su porcentaje de grasa tiene que consumir
menos calorías de las que gasta diariamente. A continuación veremos algunas
formas de realizar esta reducción.
Progresiva: reducir un pequeño porcentaje cada semana. Será suficiente
reducir entre un 2% y 5% cada semana.
En bloques: reducir la cantidad cada mes. Por ejemplo un 10% cada mes.
De una sola vez: reducir de golpe y mantenerlo.
La mejor forma de hacerlo es progresiva porque es la forma más
saludable. Además, el porcentaje reducido no debe ser superior al 20%, ya que
puede ocasionar problemas en el organismo y tampoco se debe mantener durante
mucho tiempo la restricción calórica.
Solo es aconsejable realizar la reducción de una sola vez en personas
que entrenan duro y van a empezar una
fase de definición, ya que no tienen mucha grasa y el tiempo de reducción es
corto.

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